Àngel Manuel Hernández Cardona

Articles de plantes

Archive for the ‘Melilla y el Rif’ Category

El virrey Amat fue teniente en Ceuta y Melilla

Posted by angelhc a gener 31, 2021

En el libro Pàgines vacarissanes (2009), trato de un aspecto poco conocido del virrey Amat: su estancia en Ceuta y Melilla cuando solamente era teniente. Casi todo el mundo sabe que Manuel Amat fue virrey del Perú y que hizo edificar en la Rambla de Barcelona el llamado palacio de la Virreina, y algunos quizá han oído hablar de sus amoríos con la Perricholi, una famosa actriz peruana. Pero pocos conocen su brillante carrera militar anterior.

Manuel Amat Junyent (Vacarisses, 1707 – Barcelona, 1782) antes de alcanzar, en 1761, el alto rango militar de teniente general, fue alférez (1718-1726), teniente (1726-1729), capitán (1729-1735). teniente coronel (1735-1737), coronel (1737-1747) y brigadier, és decir, general de brigada (1747-1761). Y tuvo diversos destinos antes de ser designado, en 1761, virrey del Perú: Malta, norte de África, Italia y Mallorca.

Desde finales de 1723 o comienzos de 1724 hasta el año 1726 estuvo en Ceuta, formando parte del regimiento de infanteria de Barcelona, la primera unidad militar formada exclusivament por catalanes que estuvo de guarnición en una plaza africana. En mayo de 1726, el teniente Amat pasó con su regimiento a Melilla. Sin embargo, su estancia en Malilla no fue satisfactoria porque poco después de su llegada, tuvo la desgracia de perder a su tío y tutor Ramón Junyent Vergós, coronel del regimiento de infantería de Barcelona, fallecido en Almuñécar durante un viaje de Melilla a Málaga, y en 1727 enfermó gravemente, hasta el punto que en el mes de julio tuvo que ser evacuado a Málaga.

verano 2005 056 - copia recortada y escalada

En Melilla estuvo el teniente Manuel Amat, posteriormente virrey del Perú (foto A.M.Hernández)

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Breve biografía de Rafael Candel Vila (1903-1976)

Posted by angelhc a gener 30, 2021

En el número 8, del año 2013, de la revista Trápana, editada por la Asociación de Estudios Melillenses, aporté un extenso artículo sobre “Rafael Candel Vila, catedrático en Melilla”. Aparte de la Asociación de Estudios Melillenses, Archivo Central de Melilla, Centro Asociado de Melilla de la Universidad Nacional a Distancia, Biblioteca Pública de Melilla y otras entidades melillenses, esta revista se halla en pocas bibliotecas: en las casas regionales de Melilla de diversas ciudades españolas, Biblioteca Nacional de España, en Madrid, Biblioteca Tomás Navarro Tomás, de la Universidad Complutense de Madrid, Biblioteca Central de Cantabria, en Santander, Biblioteca do Museu Arqueolóxico Provincial, de Orense, Biblioteca de Catalunya y Biblioteca Central de Terrassa (en estas dos últimas bibliotecas catalanas hice donación de sendos ejemplares). También hay un enlace, que no siempre funciona: https://www.academia.edu/14985175/Revista_Tr%C3%A1pana_no_8. En cualquier caso, es difícil la consulta y por esta razón copio a continuación el apartado referente a la biografía de Rafael Candel. Ruego a quienes hagan referencia a este trabajo que lo citen como: Hernández Cardona, Ángel Manuel, “Rafael Candel Vila, catedrático en Melilla”, Trápana, 8: 113-131. Melilla, 2013.

Rafael Candel Vila nació en Pamplona el 15 de agosto de 1903. Era hijo de Rafael Candel Peiró y de Artemina Vila Ramón, matrimonio originario de la ciudad valenciana de Játiva. La profesión de su padre, farmacéutico militar (llegó a subinspector de primera clase dentro del cuerpo de Sanidad Militar), conllevaba repetidos cambios de residencia. Se casó en 1935 con Joaquina Comas Ros, profesora de Geografía e Historia. Su único hijo, Rafael Candel Comas, fue un destacado arquitecto, profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. Estudió el bachillerato en el Instituto de Málaga, con notas inmejorables. Hizo la carrera de Ciencias, sección de Naturales, en la Universidad Central (así era denominada entonces la Universidad Complutense de Madrid), con la distinción de premio extraordinario, siéndole expedido el título de licenciado el 30 de octubre de 1922. También en la Universidad de Madrid obtuvo, el 22 de marzo de 1929, el grado de doctor, igualmente con premio extraordinario. En 1926, antes pues de doctorarse, y otorgado por el Colegio de Doctores de Madrid, ganó el prestigioso premio Bauer. En Madrid fue profesor auxiliar del Instituto Escuela, profesor ayudante de Cristalografía y Mineralogía de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central y becario de la Junta de Ampliación de Estudios en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. En el verano de 1927 trabajó con el profesor Francisco Pardillo en el Laboratorio de Cristalografía y Mineralogía de la Universidad de Barcelona. En 1928 obtuvo por oposición la cátedra de Ciencias Naturales del Instituto de Melilla. Fue corresponsal del Museo Nacional de Ciencias Naturales, de Madrid, y del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona. En Melilla fue vocal naturalista del la Junta Local de Pesca y miembro directivo del Ateneo. En Argel participó en 1930 en un importante congreso científico. Durante su estancia en Melilla recorrió Marruecos, Argelia y Túnez, especialmente gracias a una pensión concedida en 1931 por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. En Rabat hizo trabajos de investigación en el Institut Chérifien y dio algunas conferencias en la Société des Sciences Naturelles du Maroc. El 28 de noviembre de 1931 se licenció en Farmacia por la Universidad de Granada. En diciembre de 1931 fue destinado en comisión de servicios al Instituto Escuela de Barcelona, centro docente promovido por la Generalitat de Catalunya. En 1933 accedió al recién creado Instituto Ausias March, de Barcelona, que dirigió hasta el año 1939. Durante este periodo formó parte de la Junta de Ciencias Naturales de Barcelona, de la cual llegó a ser secretario. Aparte de cuestiones ideológicas, por el motivo principal de haber participado en el XVII Congreso Internacional de Geología (Moscú, 1937), formando parte de la delegación española (junto con los eminentes geólogos José Royo Gómez, Vicente Sos Baynat y Gabriel Martín Cardoso) y alabando los logros científicos de la Unión Soviética (innegables en el caso de la cristalografía), en 1939 tuvo que exiliarse a Francia. Alejado de su familia, no perdió el tiempo y además de trabajar arduamente como científico, amplió su ya dilatada formación universitaria. En la Universidad de Tolosa de Lenguadoc consiguió el 24 de abril de 1941 el Diplôme d’Études Supérieurs de Sciences Physiques, con la máxima calificación, y el 12 de noviembre del mismo año, y en la misma universidad, obtuvo el título de doctor en Farmacia, con premio extraordinario y Médaille d’Or. Cursó también la licenciatura francesa en Ciencias y revalidó sus estudios geológicos. El 27 de julio de 1942 logró el título de ingeniero geólogo de la École Nationale Supérieure du Pétrole, de la Universidad de Estrasburgo, en aquel entonces replegada en Tolosa a causa de la guerra mundial. En Burdeos, Tolosa y París, trabajó sucesivamente como boursier, attaché de recherches y chargé de recherches en el Centre National de la Recherche Scientifique. Cabe destacar que en Burdeos y más tarde en París fue ayudante del profesor Alfred Kastler, investigador que sería galardonado en 1966 con el premio Nobel de Física, mientras que en Tolosa colaboró con el destacado científico Louis Capdecomme. Durante su estancia en Francia pronunció algunas conferencias en Tolosa y París, e incluso impartió un curso sobre métodos cristalográficos en la Sorbona. Retornado a España en 1949, fue profesor de Ciencias Naturales en los institutos de Tortosa, Hospitalet y finalmente Milá y Fontanals, de Barcelona. En este instituto fue además catedrático-tutor de profesores de Ciencias Naturales en formación. En 1950 su trabajo Jaciments petrolífers dels Pirineus orientals fue premiado por el Institut d’Estudis Catalans. Desde 1950 a 1956 formó parte del Departamento de Cristalografía y Mineralogía del Instituto Lucas Mallada, y el 1 de enero de 1950 tuvo el honor de ser nombrado colaborador honorario del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, organismo del que dependía el citado departamento. En el año 1960 ganó por oposición la cátedra de Cristalografía, Mineralogía y Mineralotecnia de la Universidad de Salamanca, siéndole otorgado el título de catedrático numerario de universidad el 22 de noviembre de 1960. Sin embargo no llegó a tomar posesión pues decidió quedarse en Barcelona. En 1963, por concurso de traslados, obtuvo idéntica cátedra de la Universidad de La Laguna, donde desarrolló su labor docente solamente un año y medio, ya que para permanecer en Barcelona pidió excedencia voluntaria, concedida por orden ministerial de 5 de febrero de 1965. Desde 1960 tuvo en la Universidad de Barcelona el encargo de la asignatura de Geoquímica y Petrogénesis, de quinto curso, y desde 1966, además, la de Geología del curso selectivo. Participó en numerosos congresos científicos, entre los cuales el X Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias (Coimbra, 1925), el XIV Congreso Internacional de Geología (Madrid, 1926), el 54ème Congrès de l’Association Française pour l’Avancement des Sciences (Argel, 1930), el VI Congreso Internacional de Entomología (Madrid, 1935), el XVII Congreso Internacional de Geología (Moscú, 1937), el 69ème Congrès de l’Association Française pour l’Avancement des Sciences (Tolosa de Lenguadoc, 1950) y el Troisième Congrès International de Cristallographie (París, 1954). Entre otras sociedades científicas, fue miembro de las siguientes: Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, Real Sociedad Española de Historia Natural, Société des Sciences Naturelles du Maroc, Société d’Histoire Naturelle de l’Afrique du Nord, Association Française pour l’Avancement des Sciences, Société d’Histoire Naturelle de Toulouse, Société Française de Minéralogie e Institució Catalana d’Història Natural. De esta última entidad fue secretario desde 1936 a 1972, en una etapa ciertamente difícil, de actividad puramente testimonial, y, ya restablecida la normalidad, fue elegido presidente en 1974. Fue autor de más de 150 artículos científicos, la mayoría de cristalografía y mineralogía. Publicó además sus dos tesis doctorales: Contribución al estudio de los cuarzos cristalizados españoles (Valencia, 1928) y Étude des cristaux par la méthode du théodolite (Tolosa de Lenguadoc, 1941), y algunos libros, como la Geografía universal de Editorial Danae y el Atlas de meteorología de Ediciones Jover. Colaboró en las obras Historia natural y Geografía universal del Instituto Gallach, redactó los apartados de Meteorología, Mineralogía, Geoquímica, Cristaloquímica y Cartografía de la magnífica Enciclopedia Labor, e hizo diversas entradas de los suplementos de la Enciclopedia Espasa. Se le deben también traducciones directas del francés, inglés, alemán y ruso de libros tan importantes como la Cristalografía de Anatolii Boldyrev, la Geología física de Arthur Holmes, la Geología práctica de Frederic Lahee, el Tratado de geografía física de Emmanuel de Martonne o los Principios de geoquímica de Brian Mason. Ya jubilado y con la salud quebrantada, en una carta fechada el 20 de junio de 1975, le decía a la venezolana Pitusa Royo, hija del geólogo José Royo Gómez, que “de tanto en tanto voy por Madrid, donde quisiera acabar mis días”. Su deseo se vio cumplido pocos meses después. Estando en casa de su hijo, murió en Madrid el día 9 de febrero de 1976.

Figura 1 (artículo Candel)

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Rafael Candel, héroe humanitario de Cabrerizas Bajas (Melilla, 1928)

Posted by angelhc a gener 30, 2021

Rafael Candel Vila (Pamplona, 1903 – Madrid, 1976) fue un importante científico y catedrático de instituto y de universidad. Era doctor en ciencias y en farmacia, e ingeniero geólogo. Destacó como cristalógrafo, mineralogista y geoquímico. Fue catedrático del Instituto General y Técnico Victoria Eugenia, de Melilla, durante el periodo de 1928 a 1931. Publicó una treintena de trabajos relativos al norte de África.

Sobre su estancia en Melilla, le dediqué un extenso artículo, con el título de “Rafael Candel Vila, catedrático en Melilla”, aparecido a finales de 2013, en el número 8 de la revista Trápana, editada por la Asociación de Estudios Melillenses.

La mayor catástrofe de Melilla en tiempo de paz fue la explosión del polvorín de Cabrerizas Bajas, ocurrida el día 26 de septiembre de 1928. Este antiguo fuerte almacenaba unas 43.000 granadas y balas de cañón, y varias toneladas de pólvora. La tragedia sucedió en una noche apacible y todavía calurosa. De pronto se oyó una gran explosión que agitó todas las casas del barrio cercano; seguidamente comenzaron a caer cristales de puertas y ventanas; horrorizados los vecinos salieron corriendo a la calle, cuando con gran estruendo se produjo una segunda explosión, que se hizo más patente y ensordecedora. De algunas casas volaron los cristales que quedaban y de las más débiles cayeron techos, muros y tabiques; era un caos. De pronto el cielo se enrojeció y pasados unos segundos se hizo totalmente negro. Tras estos fenómenos se produjeron unos segundos de absoluto silencio; los gritos, llantos y lamentos que a continuación se oyeron eran desgarradores; unos se encontraban debajo de los escombros y otros tratando de hallar a sus familiares y amigos. Todo el fuerte de Cabrerizas había totalmente desaparecido; ni el más leve vestigio de cimientos o muros quedaba en el lugar donde aquel estaba emplazado. Solo quedó un enorme hoyo. Hubo medio centenar de muertos y dos centenares de heridos. Tan pronto se enteró de la catástrofe, el Dr. Candel acudió al lugar del siniestro a ayudar a los médicos y enfermeros que no podían atender a tantos cientos de heridos. Sus amplios conocimientos de anatomía y fisiología (no olvidemos que era catedrático de Ciencias Naturales), y también su condición de hijo de farmacéutico militar, hicieron que su colaboración fuera eficaz. Estuvo horas y horas atendiendo a los heridos, primero en la zona afectada y luego en el Hospital de la Cruz Roja. Pudieron más su deber de ciudadanía, sus principios humanitarios, su caridad cristiana, que el cansancio. Arremangado, lleno de sangre, empapado de sudor, el Dr. Candel no paraba de hacer torniquetes, entablillar huesos rotos, limpiar, desinfectar y suturar heridas, poner vendajes, cambiar apósitos, etc., siempre bajo la supervisión de los médicos militares y civiles que tan denodadamente actuaron tras la tragedia. Fue un verdadero héroe, aunque él, modestamente, dijera que su prestación personal fue obligada por los principios humanitarios más elementales.

Figura 4 escalada (artículo Candel)

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Sobre la muerte violenta, en 1777, del médico Miguel Fernández de Loaiza

Posted by angelhc a gener 23, 2021

Miguel Fernández de Loaiza, nacido en Ronda hacia 1740, fue un instruido médico malagueño que fue destinado a Melilla durante el Sitio que sufrió esta ciudad en 1774-1775, donde no solo tuvo un comportamiento valeroso y ejemplar como profesional médico, sino que también dejo escrito un diario sobre los hechos acaecidos durante el asedio, diario exhumado en 2011 por el investigador Francisco Saro Gandarillas.

El 5 de julio de 1777, estando ya el citado médico en Málaga, se celebraba en esta ciudad una importante corrida de toros y Miguel Fernández de Loaiza tuvo una discusión con el teniente Antonio Schipisi, motivada porque este había ocupado una localidad que tenía reservada el médico. Ambos se retaron en duelo y al día siguiente Miguel Fernández de Loaiza murió, no en buena lid, sino alevosamente a manos del citado teniente del regimiento de Nápoles.

Todo esto, tuve la satisfacció de descubrirlo en el Archivo Díaz de Escovar, de Málaga, y lo refiero detalladamente en el artículo “Médicos y cirujanos presentes en el Sitio de Melilla (1774-1775)”, que publiqué en el número 39 (monográfico sobre “La medicina en el norte de África”), páginas 79-119, de la revista Aldaba, de Melilla, y que podéis leer en línea mediante el siguiente enlace: https://www2.uned.es/ca-melilla/Webmel1/Aldabas/REVISTA%2039.pdf

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Cinquante plantes des environs de la Lagune de Nador (Maroc)

Posted by angelhc a gener 22, 2021

Dans le número 43 de la prestigeuse revue Aldaba, éditée par le Centro Universitario de Melilla de la Universidad Nacional a Distancia, et dirigée par le Prof. Dr. Antonio Bravo Nieto, j’ai publié l’article “Cincuenta plantas del entorno de la Mar Chica” (2018), dans lequel une cinquantaine de plantes de l’environement de ce lagon sont etudiées. Une description est faite de chaque plante et son habitat et sa répartition sont indiqués, ainsi que le site où je l’ai collectée.

La Lagune de Nador (en arabe Sebja Bu Areg et en espagnol La Mar Chica) est situé dans le nord du Maroc, plus précisément dans la région du Rif et dans la province de Nador. C’est un lagon separé de la Méditerranée par un cordon ou manchon sableux de 25 kilomètres, avec une sortie nommée La Bocana. Sa superficie est de 115 kilomètres carrés. C’est le plus gran lagon du Maroc et l’un des plus grandes lagons de toute la Meditérranée. Les plantes autour de la Mar Chica sont très interessantes en raison des adaptations que elles présenten à la salinité et à d’autres facteurs écologiques typiques du littoral. Dans les dunes littorales on trouve des plantes adaptées non seulement à la salinité, mais aussi à l’instabilité du substrat et paradoxalment à la sécheresse. Dans les plaines inondables et les sols salins, la salinité et la manque d’oxygenation signifient que la flore est limitée à quelques plantes spécialement adaptées. Enfin, il convient de noter que dans l’Atalayón et dans les collines proches de la lagune et de la ville de Nador, il existe une riche répresentation des espéces du sud de la Méditerranée.

Afin de ne pas prolonger cette référence, je n’en soulignerai que quelques espèces: Allium subvillosum, Althaea longiflora, Calicotome intermedia, Carrichtera annua, Centaurea seridis, Cynomorium coccineum, Echinops strigosus, Heliotropium curassavicum, Lavandula multifida, Limonium lobatum, Lobularia libyca, Mesembryanthemum crystallinum (je joins une photo de cette curieuse plante), Reichardia tingitana et Urtica pilulifera. Cet article peut être consulté sur: https://doi.org/10.5944/aldaba.43.2018.23981

Plantas Mar Chica. 3. Mesembryanthemum crystallinum

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Cincuenta plantas del entorno de la Mar Chica, Nador (Marruecos)

Posted by angelhc a gener 22, 2021

En el número 43 de la prestigiosa revista Aldaba, editada por el Centro Universitario de Melilla de la Universidad Nacional a Distancia, y dirigida por el Prof. Dr. Antonio Bravo Nieto, publiqué el artículo “Cincuenta plantas del entorno de la Mar Chica” (2018), en el cual se estudian cincuenta plantas del entorno de esta albufera. De cada una de ellas se hace una descripción y se indica su hábitat y distribución, así como el sitio donde la he recolectado.

La Mar Chica (en árabe Sebja Bu Areg y en francés Lagune de Nador) está situada en el norte de Marruecos, concretamente en la región del Rif y en la provincia de Nador. Se trata de una albufera separada del Mediterráneo por un cordón arenoso o manga de 25 kilómetros, con una salida al mar abierto, la Bocana. Su superficie es de 115 kilómetros cuadrados. Es la laguna más grande de Marruecos y una de las albuferas mayores de todo el Mediterráneo. Las plantas del entorno de la Mar Chica son muy interesantes por las adaptaciones que presentan a la salinidad y a otros factores ecológicos propios del litoral. En las dunas litorales encontramos plantas adaptadas no solo a la salinidad, sino también a la inestabilidad del sustrato y paradójicamente a la sequía. En las marismas y suelos salinos inundables, la salinidad y la falta de oxigenación hacen que la flora esté limitada a unas pocas plantas especialmente adaptadas. Finalmente se debe señalar que en el Atalayón y en las colinas próximas a la albufera y a la ciudad de Nador hay una rica representación de especies mediterráneas meridionales.

Para no alargar esta reseña, señalaré solo algunas especies: Allium subvillosum, Althaea longiflora, Calicotome intermedia, Carrichtera annua, Centaurea seridis, Cynomorium coccineum, Echinops strigosus, Heliotropium curassavicum, Lavandula multifida, Limonium lobatum, Lobularia libyca, Mesembryanthemum crystallinum (adjunto una fotografía de esta curiosa planta), Reichardia tingitana y Urtica pilulifera. Se puede consultar este artículo en: https://doi.org/10.5944/aldaba.43.2018.23981

Plantas Mar Chica. 3. Mesembryanthemum crystallinum

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Jaume Alibau, natural de Sant Celoni, cirurgià de Melilla i Màlaga

Posted by angelhc a gener 21, 2017

En la Revista de la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya, 31(3): 139-135, es va publicar l’article “Jaume Alibau, natural de Sant Celoni, director del Real Colegio de Cirugía de Málaga (1800)”. Podeu consultar-lo en línia a: https://raco.cat/index.php/RevistaRAMC/article/view/320339

Real Hospital de Melilla. Foto AMHC escalada

Real Hospital de Melilla, on Jaume Alibau fou cirurgià

Jaume Alibau Fabregat va néixer a Sant Celoni l’any 1765. Era fill del també cirurgià Joan Alibau Soler. Va estudiar al Reial Col·legi de Cirurgia de Barcelona (1786-1791), on l’any 1800 va obtenir els graus de llicenciat en cirurgia mèdica i de doctor en cirurgia. Fou cirurgià militar i el 1807 consta que era cirurgià major del Real Hospital de Melilla. Durant la seva estada a Melilla va fer un detallat informe d’una autòpsia i va realitzar alguns negocis amb el xabec La Perla de Cataluña. El 1812 marxà a Màlaga com a cirurgià major dels hospitals militars i el 1817 fou designat catedràtic i director del Real Colegio de Cirugía Médica de Málaga. Se suposa que va morir en aquesta ciutat andalusa l’any 1821.

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La medicina en el norte de África

Posted by angelhc a Octubre 22, 2015

El 20 de octubre de 2015 se presentó en el Centro Asociado de Melilla de la Universidad Nacional de Educación a distancia el número 39 de la revista Aldaba, dedicado monográficamente a la medicina en el norte de África. Presidieron el acto D. José Megías, director de la revista, D. Antonio Bravo, director de la UNED y del Servicio de Publicaciones, y D. Abdelmalik El Barkani, delegado del Gobierno en Melilla.

Todos destacaron la calidad y el interés de este número de Aldaba, revista publicada por la UNED de Melilla. El primer artículo versa sobre “Un dictamen médico del siglo XVIII. La confrontación crítica entre los doctores Thomas Exarch y Joseph Guiral sobre Pedro Zermeño”. Son sus autores Ángel M. Hernández y Antonio Bravo. A continuación se ofrece el facsímil del “Juicio crítico del accidente, que padece don Pedro Zermeño, litigado entre los doctores D. Joseph Guiral y Conejos y Don Thomas Exarch”. El original se encuentra en la Biblioteca Historicomédica del Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia, de la Universidad de Valencia. El tercero de los apartados corresponde al estudio sobre “Médicos y cirujanos presentes en el Sitio de Melilla (1774-1775)”, realizado por Ángel M. Hernández. En cuarto lugar se presenta “Un informe de Magín Berdós y Blasco del año 1841 sobre los hospitales de Melilla, Peñón de Vélez de la Gomera y Peñón de Alhucemas”, por parte de Ángel M. Hernández y Sonia Gámez. Sigue el artículo “Vísperas de menos: la producción científica de los médicos españoles en Marruecos antes del Protectorado (1884-1906)”, firmado por Francisco Javier Martínez. La siguiente colaboración trata de “Algunos aspectos de la acción sanitaria durante el Protectorado de España en Marruecos”, presentada por Abdelmalik El Barkani. Finalmente, se incluye el artículo “Memorias de un médico en el Protectorado Español de Marruecos  a mediados del siglo XX”, realizado por Pere Miret.

Portada de la revista Aldaba escalada a 50

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Médicos y cirujanos presentes en el Sitio de Melilla (1774-1775)

Posted by angelhc a Octubre 21, 2015

El 20 de octubre de 2015 ha sido presentado en el Centro Asociado de Melilla de la Universidad Nacional de Educación a Distancia el número 39 de la revista Aldaba dedicado a la medicina en el norte de África.

Uno de los artículos, del cual soy autor, versa sobre los médicos y cirujanos que participaron en el Sitio de Melilla. He aquí los resúmenes en castellano y en inglés, junto con las palabras clave:

RESUMEN

El 9 de diciembre de 1774, Mohamed ben Abdalah, sultán de Marruecos, puso sitio a Melilla. Este asedio que se prolongó hasta el 19 de marzo de 1775. Son cuatro los diarios que recogen los hechos acaecidos durante el Sitio: uno de autor anónimo, el de Francisco de Miranda, el de Juan Cavallero y el de Miguel Fernández de Loaiza. Durante el Sitio intervinieron los regimientos Fijo, Zamora, Voluntarios de Cataluña, Princesa, Nápoles, Brabante y Bruselas, además de los cuerpos de Ingeniería y de Artillería, cuyos efectivos totalizaban más de 3.000 hombres. Según Fernández de Loaiza, cayeron sobre Melilla 8.200 bombas y se dispararon desde el campo contrario 3.207 cañonazos e innumerables balas de fusil. Hubo por parte española 105 muertos y 584 heridos. El ejército sitiador contaba como mínimo 30.000 o 40.000 hombres y sufrió numerosísimas bajas. Dada la gravedad de la confrontación bélica, las autoridades españolas habían establecido un buen equipo sanitario, constituido por dos médicos y trece cirujanos, además de un boticario y un sangrador. Manuel Ahuir era el médico titular y Miguel Fernández de Loaiza, el otro médico, fue enviado desde Málaga. De los cirujanos, Antonio Aldana, Ignacio de Arroyo y José Serrano formaban parte de la dotación del Real Hospital de Melilla; Jorge Grenier, Juan Modest y Rodrigo Moreno vinieron de Málaga; Antonio Busqué, Francisco Roca y Juan Antonio eran cirujanos de regimiento; y Ramón Bertran, Juan Antonio Coll, Juan Llensa y Pablo Antonio Querol fueron enviados por el Real Colegio de Cirugía de Barcelona y llegaron en el jabeque El Pilar. Estos médicos y cirujanos tuvieron que asistir a numerosísimos heridos y en gran parte gracias a ellos la plaza pudo resistir durante más de tres meses, a pesar de los continuos ataques de las tropas enemigas, hasta que el ejército sitiador, impotente ante la heroica resistencia de Melilla, levantó el sitio el día de San José de 1775.

PALABRAS CLAVE: Melilla, siglo XVIII, Sitio de 1774-1775, médicos, cirujanos, Miguel Fernández de Loaiza, cirujanos de Málaga, Real Hospital de Melilla, Real Colegio de Cirugía de Barcelona.
SUMMARY

On December 9, 1774, Mohammed ben Abdallah, sultan of Morocco, besieged Melilla. This siege lasted until March 19, 1775. There are four diaries that covered developments during the Siege, one of anonymous author, and another three made by Francisco de Miranda, Juan Cavallero and Miguel Fernández de Loaiza. During the Siege, regiments Fijo (Settled), Zamora (City of Zamora), Voluntarios de Cataluña (Volunteers of Catalonia), Princesa (Princess), Nápoles (Naples), Brabante (Brabant) and Bruselas (Brussels) are involved, as well as the bodies of Engineering and Artillery, with a total of more than 3,000 men. According to Fernández de Loaiza, 8,200 bombs fell on Melilla, and 3,207 gunshots and innumerable rifle shots are fired from contrary field. There were 105 dead and 584 wounded on the Spanish side. The besieging army had at least 30,000 or 40,000 men and suffered numerous casualties. Because of the seriousness of military confrontation, the Spanish authorities had established a good medical team, consisting of two doctors and thirteen surgeons, as well as an apothecary and a phlebotomist. Manuel Ahuir was the titular physician and Miguel Fernández de Loaiza, the other doctor, was sent from Malaga. Three surgeons, Antonio Aldana, Ignacio de Arroyo and José Serrano, were part of the crew of the Royal Hospital of Melilla; Jorge Grenier, Juan Modest and Rodrigo Moreno came from Malaga; Antonio Busqué, Francisco Roca y Juan Antonio were regiment surgeons; and Ramón Bertran, Juan Antonio Coll, Juan Llensa and Pablo Antonio Querol were sent by the Royal College of Surgery of Barcelona, and arrived in the xebec El Pilar. These physicians and surgeons had to attend numerous wounded and largely thanks to them the place could stand for more than three months, in despite of continuous attacks of the enemy troops, until the besieging army, helpless against the heroic resistance of Melilla, raised the siege the day of Saint Joseph, 1775.

KEYWORDS: Melilla, 18th century, Siege of 1774-1775, physicians, surgeons, Miguel Fernández de Loaiza, surgeons of Malaga, Royal Hospital of Melilla, Royal College of Surgery of Barcelona.

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